No Ministro Presti, el suicidio no es una “enfermedad”
- prensatiroalblanco

- 28 dic 2025
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"Es una cuestión de una enfermedad que tienen los ciudadanos", afirmó sin sonrojarse ni pestañear, en referencia a los tres efectivos del Ejército Argentino (EA) y a uno de la Gendarmería Nacional que se quitaron la vida la semana previa a la festividad católica de la Noche Buena y Navidad, el Teniente General Carlos Presti, primer militar en actividad designado ministro de Defensa desde la recuperación de la democracia, en 1983, durante una entrevista de 22 minutos que concedió al periodista siempre oficialista (salvo en gobiernos peronistas), Eduardo Feinmann (ver link con nota completa abajo)
En un artículo de mi autoría publicado el pasado 21 de diciembre en este mismo medio, con el título: “Cuatro suicidios de soldados desnudan la grave crisis salarial y de salud que atraviesan las FFAA y de Seguridad”, se planteó un abordaje sobre este dramático asunto que no solo enluta a nuestras fuerzas armadas y de seguridad, sino que es una alarma (más) para la sociedad en su conjunto, y entre otros puntos, analizamos la desastrosa situación de la Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), que en apenas dos años de mandato de Javier Milei, y de quien fue su ministro de Defensa adicto a los disfraces militares, el hoy diputando nacional Luis Petri, acumuló una impensada deuda de $200.000 millones y un déficit operativo mensual de $10.000 millones, además del corte de prestaciones que afecta a sus casi 600.000 afiliados (el 60% corresponde a las Fuerzas Armadas y el 40% a las fuerzas de seguridad federales), dejando a la deriva a pacientes oncológicos, otros que son sometidos a trasplantes, los que afrontan patologías crónicas severas (entre ellas mentales) y los insulinodependientes, entre otros cuadros graves.
(Des)naturalizar la crueldad y los abordajes teóricos del suicidio
Pasados dos años de la gestión autodenominada “libertaria” liderada por los hermanos Javier y Karina Milei; experimento político donde la degradación humana se sublima con likes en redes sociales y camperas de cuero sucias en disonantes conciertos de rock, poco llama la atención la crueldad. Sin embargo, no debemos naturalizarla ni por un segundo.
La Organización Mundial de Salud afirmó en el año 2000 que “el suicidio no es en sí una enfermedad, ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero los trastornos mentales son un factor muy importante asociado con el suicidio”. El suicidio es una vivencia compleja, multidimensional y multicausal.
En su obra “El Suicidio”, Émile Durkheim tipifica tres tipos de suicidios: el “altruista”, el “egoísta” y el “anómico”.
El “egoísta” sería aquel tipo de suicidio motivado por un aislamiento demasiado grande del individuo con respecto a la sociedad. Es el suicidio de los marginados, de los solitarios, de los que no tienen lazos fuertes de solidaridad social.
El suicidio “altruista” correspondería al otro extremo; si el hombre se mata cuando está desligado de la sociedad, también lo hace cuando está demasiado fuertemente ligado a ella.
El medio social en el que el suicidio altruista exista en estado crónico es el orden militar. Sin un alto nivel de integración de sus miembros, no existe ejército.
Y por último se refiere al suicidio “anómico”. Anomia significa ausencia de normas.
El suicida por anomia es aquel que no ha sabido aceptar los límites que la sociedad impone; aquel que aspira a más de lo que puede y cae, por lo tanto, en la desesperación.
Entrevista completa:
Desde que asumió Milei, más de 18.000 militares dejaron las Fuerzas Armadas, pero relativizan el impacto de las bajas.
El último dato oficial al respecto lo brindó el entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos, durante el informe del 27 de agosto del corriente año en la Cámara de Diputados de la Nación, donde precisó que desde diciembre de 2023 pidieron la baja 840 oficiales, 2398 suboficiales y 15.421 soldados de las tres fuerzas armadas. Del total de 18.659 efectivos que pidieron la baja, 14.614 pertenecen al Ejército, 2971 a la Fuerza Aérea y 1074 a la Armada.
En cuanto a las fuerzas de Seguridad (Gendarmería, Prefectura y Policía Aeroportuaria), más de 2200 efectivos pidieron la baja en el primer semestre del año, por los bajos salarios, según reveló en julio de este año el diario La Nación.
Cronología de lo funesto
En apenas dos días tres integrantes del Ejército y uno de la Gendarmería Nacional se quitaron la vida en distintos puntos del país. Los casos, ocurridos en Buenos Aires (nada menos que en la Quinta Presidencial de Olivos, donde vive el Presidente), Corrientes, Mendoza y Santiago del Estero, encendieron alarmas dentro y fuera de las instituciones castrenses y volvieron a poner en primer plano una problemática compleja que combina salud mental, presión económica, violencia y un sistema de contención que aparece desbordado.
La sucesión de muertes no responde a un único patrón, pero sí presenta elementos en común: endeudamiento, bajos salarios, licencias psiquiátricas, conflictos personales y el uso de armas reglamentarias atraviesan los distintos episodios.
El primer caso que salió a la luz fue el de Rodrigo Gómez, de 21 años, soldado destinado a la custodia de la Quinta de Olivos. Tenía pocos meses de formación y había llegado a Buenos Aires desde Formosa. Su muerte conmocionó por el lugar y el contexto: dejó una carta que hoy es analizada por la Justicia, en la que hacía referencia a una situación económica asfixiante. Según trascendió, acumulaba deudas bancarias por unos dos millones de pesos. El arma que utilizó para quitarse la vida fue la reglamentaria.
Poco después se conoció el suicidio de Juan Javier Pereira, de 48 años y oriundo de Entre Ríos, suboficial del Ejército que fue hallado sin vida en el cuartel de Monte Caseros, Corrientes. También en este caso se habló de un mensaje previo en el que hacía referencia a problemas económicos y a la imposibilidad de afrontar sus compromisos financieros. Al igual que en Olivos, se trató de un suicidio con arma oficial.
A estos dramáticos episodios, se sumó el de Diego Jailek, un joven gendarme de 21 años en Santiago del Estero. Su muerte estuvo precedida por un grave hecho de violencia de género: había golpeado brutalmente a su pareja, quien logró escapar y anticipó que lo denunciaría. Jailek se quitó la vida poco después, tras dejar un escrito. Vivía con otros compañeros que habían sido recientemente trasladados, quedando solo en la vivienda. En este caso, el detonante fue un conflicto personal inmediato, pero también apareció el trasfondo de precariedad económica.
Y el caso más reciente, es el de Facundo Gabriel Lima, soldado voluntario del Ejército Argentino en Mendoza, que fue hallado sin vida en su domicilio de Las Heras, con un disparo. A diferencia de los anteriores, este episodio marcó un punto de inflexión: por primera vez, la fuerza admitió oficialmente que se trataba de un soldado en tratamiento psiquiátrico. Lima se encontraba con licencia médica renovable cada 20 días y había tenido, el mismo día de su muerte, un control telefónico de salud mental. Horas después, tras un conflicto con su pareja —también integrante del liceo— y una denuncia por violencia de género realizada por ella ante la institución, el joven tomó el arma reglamentaria de su padre, un penitenciario provincial, y se suicidó.
Hoy, la mayoría de los soldados voluntarios perciben ingresos que oscilan entre los 500 y 700 mil pesos mensuales, mientras que un cabo destinado a una función tan sensible como la custodia presidencial cobra entre 700 y 825 mil pesos. Solo los rangos más altos superan la línea de pobreza.
Ese desfasaje –como en el caso de la mayoría de cualquier trabajador argenino-empuja a muchos a endeudarse para cubrir gastos básicos: alquiler, transporte, mantenimiento de vehículos o electrodomésticos. Todos compromisos pequeños que se encadenan y terminan asfixiando, con préstamos a familiares, tarjetas de crédito y favores que erosionan también los vínculos personales.
El actual ministro de Defensa es hijo del fallecido oficial Roque Carlos Presti, exjefe del Regimiento de Infantería 7 de La Plata, acusado de delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar.








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