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La reforma laboral debe incluir y no excluir; sumar y no restar

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    prensatiroalblanco
  • 9 nov
  • 3 Min. de lectura
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Por Rodolfo Tito Cerdan*


Los recientes debates y propuestas de reforma laboral por parte del Gobierno Nacional han puesto en alerta a la dirigencia gremial y a la sociedad en su conjunto.

Si bien es cierto que el mercado de trabajo ha cambiado vertiginosamente, y que existen nuevos desafíos que requieren una actualización de la legislación, cualquier reforma debe partir de una premisa innegociable: incluir y no excluir, y hacerlo sin vulnerar ni cercenar los derechos laborales que tanto ha costado conquistar.


El diagnóstico y el gran desafío


La única verdad es la realidad. Hoy, nos encontramos con un dato ineludible: entre un 40% y un 50% de los trabajadores no están registrados en el mercado laboral. Este porcentaje incluye a los nuevos actores del trabajo moderno, como los trabajadores de plataforma, del click o de las apps, quienes a diario prestan servicios con sus propios medios, bajo la lluvia, sin condiciones de trabajo, sin seguro y sin hacer aportes.


El gran desafío que debemos debatir es precisamente este: cómo incluir a estos miles de compañeros al sistema formal. Necesitamos una actualización de la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744) o adecuar los derechos laborales a estas nuevas formas de trabajo. Esta actualización no puede ser un pretexto para restar derechos o "perforar las condiciones del trabajador hacia abajo". El piso de la discusión debe ser el respeto a las conquistas históricas: la jornada de 8 horas, las vacaciones y el aguinaldo, entre otros.


La amenaza del individualismo y la ultraactividad


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Las versiones que circulan sobre las reformas plantean dos amenazas concretas:

1. El ataque a la organización sindical: se busca destruir el modelo de organizaciones sindicales y la negociación colectiva. El objetivo es reemplazar el sistema de acuerdos paritarios por la negociación individual entre "patrón y

empleado", promoviendo el individualismo sobre el colectivismo.


Esta receta neoliberal, aplicada en otros países, no generó más trabajo, sino mayor pobreza, indigencia y una disminución de derechos. Negociar con una estructura sindical organizada no es lo mismo que negociar individualmente.


2. La eliminación de la ultraactividad: plantear que los convenios colectivos de trabajo (CCT) queden "sin efecto" al sancionarse una ley es un desorden legal y laboral. La ultraactividad es un mecanismo legal que mantiene vigente un CCT vencido hasta que se negocie uno nuevo, evitando que los trabajadores se queden sin convenio. Su cancelación dejaría a la relación laboral en un vacío legal, dependiendo únicamente del acuerdo directo entre partes.


Si bien los convenios requieren ser actualizados y corregidos, esto debe hacerse mediante la negociación paritaria y la generación de nuevos acuerdos, sin dejar a los trabajadores sin cobertura colectiva.


Un llamado a la unidad y el consenso


Como dirigente sindical y militante peronista, creemos que las reformas son necesarias para incluir a quienes hoy están desprotegidos. Debemos debatir y consensuar estas modificaciones entre todos y para todos. Las reformas no pueden ser un cheque en blanco.


La sociedad tiene la última palabra. El voto es legítimo, pero la democracia y la Constitución siempre ponen límites que obligan al debate y a la discusión. Nosotros, los representantes de los trabajadores, seguiremos ejerciendo nuestro derecho a defender las condiciones laborales de nuestros compañeros y a pedir la inclusión de los sectores precarizados.


La reforma laboral debe incluir, no excluir, manteniendo los derechos como piso y

construyendo un mercado de trabajo moderno, pero justo y equitativo, para todos y contodos.


*Militante gremial telefónico, Corrientes


 
 
 

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