Buscando una solución argentina en el nuevo orden mundial
- prensatiroalblanco

- 27 jun
- 7 min de lectura
Opinión Por Sabrina Castellano

El mundo que conocimos muere lentamente. Está en extrema agonía lo último que queda de su personalidad, carismática y canchera, engendrada en los 90, con sus shoppings mall y el payaso lleno de colesterol de la hamburguesa. El capitalismo y los mercados financieros mundiales no existen más tal como los conocimos y sufrimos hasta ahora los países periféricos, según la lupa del mundo.
Y esto no se debe a que los medios de producción hayan cambiado tanto de dueños o porque la acumulación de capital sea más “equitativa o injusta” particularmente que otras épocas, sino porque el orden mundial moral cambió.
Y la moral y las preguntas sobre la existencia, como ya sabemos, organizan economías, vidas y tropas que dicen a todo que sí o que no. Uno debe creer en algo, simplemente o incluso, para existir. Y ese creer en algo si sos un hombre constituido por el ojo idiota, a los capitalistas les genera dinero. Y descubrir que los datos, la información digital y las fake news generan dinero como una Coca Cola, es algo que no se si vimos venir con tanta claridad.
Cambió la moral de lo clave. Cambió la moral de la existencia. Cambió la única moral que importa: la que define futuro y a aquellos que definan qué lugar tendremos en él.
No es una moda, no es una discusión coyuntural o una guerra más por petróleo. Se está moldeando el ciudadano del mundo que vendrá. Es efectivamente un cambio rotundo y concreto de orden mundial: se encontró un nuevo factor (la consabida Inteligencia Artificial) que puede crear un nuevo mundo, y con él nuevos sujetos moldeables, tanto mental como físicamente.
Hay un nuevo destino manifiesto y se posiciona en nuestras narices: ¿seremos robots?, ¿podremos vivir definitivamente en nuestra mente sin necesitar ver humanos reales?, ¿habrá un sector de la población que viva muchos años?, ¿podrán resucitar seres humanos a través de la IA? ¿habrá trabajadores en unos años? ¿existirán las fabricas? ¿será necesario ir al médico?
Así como Dios fue un paradigma y el teocentrismo ordenó la economía y los valores del mundo, así como en su momento la razón y la ilustración fueron el motor económico, sustentado en la revolución industrial; ahora pareciera ser que la implentación de la tecnología en la economía, pero sobre todo en la manipulación de las mentes de las personas y su infinidad de posibilidades, es el nuevo paradigma filosófico y existencial sobre el que se centra la discusión del mundo.
La “República Tecnológica” de Peter Thiel llegó para instalarse y para imprimir en los países una pregunta adolescente y fundacional: quién sos, cómo sos y hacia dónde vas. ¿qué elegís, vivir 100 años sin sentir nada o transitar la experiencia humana de sufrir? Por ejemplo.
Como si fuesen esos adolescentes que deben tomar una decisión sobre qué música escuchar, si van a creer en Dios o si son todos hijos de puta en el mundo, los países deben asumir qué posición tomarán frente a esta nueva moral que pone todo patas para arriba.
La privatización de la seguridad nacional –como un ejemplo claro y grave de miles- es una realidad que vino para quedarse en los países que no están en “la adultez” y que no tienen un modelo de Nación claro.
La IA es el núcleo del sujeto de la oración. La supervivencia del algoritmo, las corporaciones mundiales controlando la cognición de los pueblos, determinando perfiles sin roce con el amor, la amistad y sólo alborotados en las redes; y la vigilancia de las democracias débiles, pero con territorios prósperos para explotar recursos necesarios a futuro, como la nuestra, son una realidad palpable que pasa de largo día a día, mientras tratamos de sobrevivir a un mundo que nos explota laboralmente y agotado en sus explicaciones morales viejas: ya ni Dios ni la Razón nos alcanzan para seguir sobreexplotados mentalmente.
Los magnates del mundo nos presentaron el programa ideológico de su empresa como una nueva filosofía política y, saben qué, calzó. Y están todos los países invitados a la mesa para ocupar un rol. Y no habrá piedad, como no lo hubo nunca. Y aquí aparece esa disyuntiva de fuego: adoptaremos un rol pasivo o un rol soberano.
El caso de Argentina realmente preocupa porque a nadie se le escucha decir, tan siquiera, la noción “Big data” o, por qué no, un Instagram “argentino”. ¿existe algún político capaz de brindarle al pueblo argentino alguna certeza de hacia dónde ir con este tema?
Un modelo nacional peronista es algo simple. Es movilizar el imaginario de un pueblo con un destino claro: un modelo de Nación en el concierto del mundo. No existe un modelo de nación en sí mismo, se debe ir cambiando y adecuando según se mueva el mundo, de otra manera no sirve.
Un proyecto de país. Un proyecto de soberanía nacional es necesario para tener independencia económica. Pero para eso debemos tener una Nación y un imaginario de ella. Cómo se compone, cómo es. Cómo se siente tener identidad nacional y cómo reacciona lo argentino frente a esta nueva propuesta moral.
Es decirle a ese pueblo que está preocupado por llegar a fin de mes que ese modelo político será nuestra guía en el mundo y que sabe cómo posicionarse en él. Que nos voten, que nosotros sabemos qué hacer. Es ofrecer una salida colectiva y un destino nacional conjunto, de Jujuy a la Antártida, un modelo inclusivo económico y una moral acorde a las pasiones de su pueblo.
Interna va, interna viene: ¿lo tenemos?
Argentina y la IA: la Patagonia y Milei

“La tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco que, en su afán por ser inclusivo, pasa por alto el hecho de que ciertas culturas y subculturas son mediocres, regresivas y dañinas.”
Esto expresó en su “República Tecnológica” el señor Thiel. Y es interesante, en efecto, que lo digan abiertamente. Es sabido que el Papa León XIV en persona tomó este tema en agenda, publicando su primera “encíclica papal” poniendo el foco en el ser humano y la humanidad como una noción política central, donde no hay “culturales mediocres” y donde lo humano debe conducir lo económico y no al revés, pero ¿y Argentina? ¿qué opina Argentina frente a estos dos nuevos faros que pelean la disputa por el sentido del mundo?
Los muchachos robots eligieron el territorio argentino para desarrollar la colonia cognitiva. La Patagonia tiene todo lo que necesitan para instalarse, de hecho Thiel ya está jugando al ajedrez en CABA y yendo y viniendo por la patria, como si fuese su patio de juegos: está explorando con nosotros y nuestras mentes, gratis.
Acá tiene frio para sus equipos gigantes, silencio para el ruido total de sus empresas y agua, sobre todo agua, para poner a funcionar la máquina de futuro. Tiene el presidente que necesita y la oposición que se merece: viendo quién será legislador, en vez de pensar una agenda internacional, importante, que retome un modelo de Nación federal y que recupere a la Argentina en un rol clave GEOPOLITICO.
No tenemos debate interno sobre el nuevo mundo, no tenemos una definición interna sobre qué haremos con la economía argentina. No puede ser que no haya un peronista hablando de geopolítica y si de la interna, todo el día de la interna desde el AMBA, encima: ¿y si soy neuquino qué?
Cuando las empresas vengan (en realidad, ya están instaladas en la Patagonia, Malvinas y se van a quedar con todo de seguir así) y nos condicionen la soberanía, ¿nosotros qué haremos?
Cuando saquemos a patadas a Milei y debamos pensar cómo recuperamos la soberanía territorial, concepto que debería estar todo el día en la boca del peronismo, ¿qué haremos? ¿nos conviene una estrategia de país que unifique los recursos que tenemos y ver qué le vendemos a EEUU, a Rusia y a China? ¿Nos conviene una Argentina alineada a un solo mercado internacional como el chino?, ¿es esto posible o es un suicidio masivo de nuestros mercados y economías regionales?
Entendemos algo clave: que China vuelca la discusión sobre la IGA (Inteligencia Artificial General) en sus mercados y escapa a la lógica moral (aún), y por otro lado vemos que EEUU no hace eso. ¿Qué EEUU sí necesita un nuevo orden moral mundial y que ya están trabajando en eso? Pero no sólo porque los favorece económicamente, al fin aparecieron villanos mundiales que CREEN en lo que predican, creen en ese “anticristo” del que hablan y creen que hay que purificar las razas y sólo llegaran los países más aptos.
Ellos trabajan con esto hace 15 años y nosotros no tenemos una sola idea sobre qué vamos a hacer cuando retomemos el poder. No entendemos el país que tenemos, los recursos naturales claves que nos están robando, ni que somos un país BICONTINENTAL. ¿Estamos pensado en como insertarnos en el mundo y cómo defendernos?
Pero claro, si no estamos ni pudiendo pensar en cómo vamos a reactivar el turismo en clave económica o cómo vamos a hacer para insertar alfajores en el mundo, o como los pibes irán a la escuela en clave con lo digital, o como pensar qué carreras deberán darse en las universidades y cuáles ya no nos conviene ni poner porque NO SON ACORDES a nuestra economía y no sirven para nada, cómo podemos hacer lo otro: un poco de arrogancia, viejo. Es espantoso que nuestra dirigencia piense poco, ¿pero que no piense nada?
Para que los compatriotas nos voten, necesitamos una persona que esté más preocupada en pensar el futuro y en resolver el hoy. Necesitamos imperiosamente recuperar una visión estratégica de Nación, que no es otra cosa que tener objetivos políticos, estrategias económicas y, sobre todo, sentido de trascendencia. Por favor: seamos de nuevos trascendentales espiritualmente.
Un sentido de trascendencia igual que lo tuvo Perón, que si no perdimos la Antártida aún fue por leyes que pensó él y que sabía que iban a ser necesarias muchos años en el futuro. Eso es ser un patriota, eso es pensar un modelo futuro de Nación. Eso es decir lo calve: dentro de 50 años quiero que la Argentina se vea así y voy a pensar algo que acompañe ese movimiento del mundo y que nos permita llegar a ser una potencia mundial.
Debemos salir del pánico e inacción. Debemos ser más militantes que nunca, porque Twitter es muy lindo, pero nos está cagando la cabeza. Hay que repensar todo porque otros ya lo están haciendo. El mundo que conocimos ya se murió, estemos a la altura del momento histórico.





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