17 de octubre: la irrupción del pueblo en la historia argentina
- prensatiroalblanco

- 19 oct
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Actualizado: 22 oct
“De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡era en Octubre y parecía Mayo!)
Y conquistó sus nuevas primaveras.
El mismo pueblo fue y otra victoria.
Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!”
Leopoldo Marechal

En la semana que acaba de concluir se cumplieron 80 años del acto de lealtad más grande y emocionante que el movimiento obrero argentino haya profesado hacía un líder alguna vez. El 17 de octubre de 1945 se instauró esa enorme bisagra que dividió la historia argertina hasta nuestro días. Este 17 de octubre nos encuentra atravesando una de las peores crisis económicas y sociales que haya sufrido este país. Las nefastas políticas neoliberales implamentadas por este gobierno obsceno e inhumano nos lleva a reflexionar y a resignificar aquel hecho que marcó el ingreso de las masas obreras a la discusión nacional.
Es por eso que Tiro al Blanco convocó a un grupo de pensadores nacionales, comunicadores, docentes y militantes politicos y sociales para que entre todos podamos analizar la significación de aquella jornada en este presente.
La gran bisagra de la historia argentina
Para Gustavo Matías Terzaga, abogado y presidente de la Comisión de Desarrollo Cultural e Histórico Arturo Jauretche de la ciudad de Río Cuarto, "el 17 de octubre de 1945 no fue una fecha más, fue el punto de inflexión donde el pueblo trabajador irrumpió definitivamente en la historia argentina.En medio del tablero global que emergía tras la Segunda Guerra Mundial —cuando el planeta se reordenaba entre los bloques de Estados Unidos y la Unión Soviética—, la Argentina eligió un camino propio: la “Tercera Posición”, una doctrina que rechazó tanto la sumisión económica al capital extranjero como la tutela ideológica de cualquier potencia. Fue una afirmación de independencia nacional en tiempos de alineamientos forzados y una de las decisiones políticas más audaces de nuestra historia contemporánea."
Terzaga nos señala dónde recide históricamente la fuerza de este movimiento nacido hace 80 años: "El movimiento que nació entonces, encabezado por Juan Domingo Perón, alteró para siempre el orden social establecido y definió una nueva relación entre el Estado, la política y las mayorías populares. Su fuerza reside en la organización territorial, en los sindicatos, en los barrios, en los centros de jubilados, las cooperativas, las escuelitas y las parroquias; en esa vida cotidiana donde discurre el espíritu solidario y colectivo de las organizaciones libres del pueblo.Por eso sobrevivió a las proscripciones, a las dictaduras, a la represión y también a sus propias crisis internas. Desde entonces, el estado de movilización popular se impuso como marca insustituible que perdura ocho décadas más tarde."
Javier Vitale, docente y miembro del Centro de Estudios para el Movimiento Obrero (CEMO) señala que el 17 de octubre puede ser tomado como "un emblema, como un acto fundacional de esa Argentina política, social y economicamente moderna y transformadora. Ese acto nos llama a reflexionar sobre este presente tan complejo y tan antagónico a los intereses que representamos y defendemos".
Para Vitale, el 17 de octubre nos debe llevar a interrograrnos acerca del qué y el cómo. "El Qué en cuanto a la referencia de un esquema político tendiente a la profunda transformación de los cimientos de nuestro país. A los cambios estructurales en materia política, social y económica que ese puntapié incial, el 17 de octubre, implementó en nuestro país". "También nos debe llevar a reflexionar acerca del Cómo, tanto como hecho propio, pero también como enseñanza de cómo se logran las verdaderas transformaciones. Existe un punto nodal que es lograr el protagonismo, no abstracto ni teórico, de las masas populares, de las masas trabajadoras en la realización y creación de políticas liberadoras", concluye Vitale.
La comunicadora y creadora del blog La negra peronista, Rosario Meza, afirma que este nuevo aniversario del 17 de octubre "significa para todos los peronistas una fecha de reflexión, conmemoración y esperanza en que una patria libre, justa y soberana es posible cuando el subsuelo de la patria se subleva en defensa propia. El 17 de octubre representa para mí como mujer y como argentina un hito fundador de mi identidad y de lo que soy y el final de un recorrido y una búsqueda íntima, un picor existencial que me molestó por años, desde que tuve uso de razón hasta el momento crucial de mi existencia cuando a un hombre de ojos cándidos y verdes se le ocurrió decirme al oído: "Pero usted es peronista de toda la vida, ch’amiga, solo que no ha sabido darse cuenta".
Para Meza esa revelación trajo consigo "un compromiso inclaudicable y eterno, el de mantener viva la palabra humanista y cristiana del justicialismo incluso aunque a veces pareciera que estoy gritando en un desierto, que el enemigo nos ha vencido y que todo parece indicar que seguir peleando es cosa de quijotes contra los molinos de viento.Todo eso y mucho más significa el 17 de octubre para mí. A esta altura es tan solo un símbolo romántico de otra era pero, ¿qué sería la vida sin una cuota de romance?"
El sociólogo Gastón Boco afirma: "Caemos en la cuenta que dentro de 20 años, el movimiento político, social y agregaría yo, filosófico y epistemológico, mas importante que se haya generado en América Latina (y diría mas, en América en general) va a cumplir 100 años de vigencia. Porque eso es el peronismo. Capaz de colocar uno de sus cuadros políticos al frente del mundo católico, para desde allí evangelizar al planeta en el mensaje de amor, de paz, de justicia, que el peronismo toma de la doctrina social de la iglesia, pero que es ese Papa peronista el que lo respeta y lo expande, con el componente argentino, con la particularidad de la ¨raza¨ nacional (uso con intención polémica el término raza, a pocos días del 12 de octubre, porque en el peronismo, en esta filosofía y epistemología, como corresponde, los conceptos tienen su significado propio, diferente, particular. Y Perón enseñaba que "raza" es un concepto no biológico sino espiritual."
La dirigente política de Principios y Valores Nydia Lirola, señala que luego de 80 años de su fundación, "el peronismo está más vigente que nunca porque su doctrina ha demostrado a través de los años , y ante el fracaso de otras doctrinas, que es la verdadera. Tras los fracasos del nacionalismo de exclusión en Europa, del neoliberalismo, de la socialdemocracia, del socialismo y el comunismo, el peronismo con su doctrina, que considera que todo gobierno debe ser esclavo de un pueblo libre, que señala que la Historia la escriben los pueblos, esa doctrina, digo, sigue teniendo a la verdad de su lado."
Desafíos pendientes

Luego de 80 años de su fundacion, el peronismo sigue siendo esa fuerza motriz que basa su accionar en lograr, con plenitud y por qué no, con altibajos, el bien común. En esta coyuntura adversa para la clase trabajadora, el peronismo personifica esa memoria colectiva de tiempos mejores. Ese recuerdo de años de prosperidad y bienestar obliga costantemente al peronismo a una permanete búsqueda interna para alcanzar las herramientas que lo llevaron a ser lo que fue.
Lirola afirma que esa "búsqueda debe orientarse hacia la armonía del capital y el trabajo,el peronismo nunca tuvo otra consideración que lograr la justicia social como resultado de una plena soberanía política. Hoy podemos ver reflejada la doctrina peronista en el rumbo que están tomando los gobiernos del mundo, sobre todo los más poderosos del mundo como EEUU y China, en el hecho de cuidar el trabajo de sus pueblos. Esta actualidad nos demuestra que ésta es la verdadera forma de vivir para todos los pueblos del mundo. Es el momento ideal para que podamos lograr décadas de creciemiento privilegiando nuestra industria, nuestro trabajo. Estamos viviendo en un mundo que se encamina al peronismo y nostros estamos acá para dar y enseñar todo lo que tenemos. "
Para Gastón Boco "el peronismo llega a los 80 años atravesado por tensiones. Por eso es vital, es movimiento (en la acepción clásica y también en la peronista de esa palabra). Porque el peronismo nunca es estático. Es siempre herencia y tarea, historicidad como porvenir. Atravesado por mil fantasmas, hay en el peronismo un juego de espectralidad, cosas que cada tanto reaparecen con formas distintas, con otras corporalidades, pero que portan de alguna forma el espíritu de algún espectro, de algo o alguien de ese pasado que siempre vuelve, como en el tango.
Siempre hay cárceles, castigos, heroísmo. Regresa alguna muerte joven, inesperada, que nos llena de orfandad. Reaparece siempre la tentación de la traición, los sueños febriles de alguna vanguardia, la tragedia del destino. El peronismo Shakespeareano. Casi como la vida misma."
Boco finaliza señalando que "el peronismo, a ochenta años de su nacimiento, es ya un clásico. Presente siempre, abarca hasta el extremo, se universaliza no por la fuerza de un gobierno como ocurría con Perón vivo, sino por la persistencia de sus ideas y el fracasado de las ideas ajenas. El viejo apotegma: ¨los demás son peores¨. Cuando todo parece desmoronarse aparece la estirpe estoica del peronismo para decir ¨acá estamos. No nos han vencido¨. Pero no solo eso, sino que ahora sabemos, con la certeza de que ya casi no queda nada en pie, que aún perdura este sueño de paz, de justicia y de amor que es el peronismo."
Para Gustavo Terzaga el desafío que sigue enfrentando el peronismo es el mismo desde hace 80 años: recuperar el sentido profundo de la democracia como gobierno del pueblo y no como legitimación de los intereses ajenos. "Cada generación debe decidir si quiere ser protagonista o espectadora del destino nacional. El peronismo, con sus errores, contradicciones y limitaciones, mantiene su núcleo irreductible: la convicción de que no hay justicia social sin soberanía política ni independencia económica. El 17 de octubre no es un mito ni una nostalgia, es una advertencia. Porque cada vez que el pueblo argentino fue capaz de organizarse y asumir el poder, se abrieron las puertas de la historia; y cada vez que fue desmovilizado o engañado, la Argentina retrocedió.Esa sigue siendo —ayer, hoy y siempre— la verdadera línea divisoria de nuestra historia", concluye Terzaga.








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