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Los marines de los mandarines: Argentina no es un protectorado de Estados Unidos

  • Foto del escritor: prensatiroalblanco
    prensatiroalblanco
  • 16 ago
  • 4 min de lectura

 Por Maximiliano Borches 

 

El embajador colonial de los Estados Unidos en la Argentina, el cubano Peter Lamelas, violó la soberanía argentina una vez más ante el silencio cómplice del gobierno de turno en esta irreconocible Argentina, a la vez que utilizó su estadía aquí, donde cumple sus funciones como representante de un país extranjero, para ahondar en la crisis chino-estadounidense que nada tiene que ver con los intereses argentinos. Lo sucedido es de una gravedad extrema, y va en línea con las nuevas políticas de intervención directa por parte del país ubicado el norte de América, tanto con la Argentina como con el resto de la mayoría de los países de la región.

 

El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, por parte un comando militar yanqui en su residencia de Caracas el pasado 3 de enero, fue el inicio de la renovada impunidad palatina de Washington, a la que le siguieron las permanentes visitas de la Quinta Flota a los puertos de países americanos, la construcción de una base militar en Perú y el convenio suscripto con el flamante presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella -que compite con Milei en su papel de gran bufón sudamericano ante Donald Trump- para que tropas de EE.UU. emprendan acciones miliares conjuntas con tropas colombianas en combate directo a bandas narcoterroristas, dan cuenta del oscuro escenario que transitan la mayoría de los países de la región (a excepción de los dignos Brasil, Cuba y México), y marcan la necesidad imperiosa de comenzar a debatir urgente una nueva estrategia de Tercera Posición soberana, para no caer en manos yanquis ni chinas; sino para sostener relaciones comerciales y políticas soberanas con ambas megapotencias, como así también, con otros bloques económicos y países del planeta.

 

El nuevo acontecimiento de injerencia por parte de ese embajador, ocurrió durante un evento organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham), frente a integrantes del denominado mediáticamente “círculo rojo”, funcionarios del Gobierno nacional y representantes de empresas líderes. Allí, Lamelas, acusó a la firma china Huawei de practicar el espionaje para Pekín. Mientras el Gobierno de Milei se mantiene en el más absoluto silencio, la compañía no demoró en responder: “Huawei es una empresa 100% privada, con presencia en Argentina desde 2001, que opera en estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones de cada país donde actúa”. 

 

En otro tramo de su discurso, que perfectamente podría ser parte del guion de la película “Queimada”, que el genial Gillo Pontecorvo filmó en el año 1969 –en plena “Guerra Fría-, el cubano autopercibido estadounidense dijo que, “si el país (el nuestro) quiere crecer en materia energética y tecnológica, debe asociarse a empresas estadounidenses”, a la vez que reclamó más espacio de resolución sobre Vaca Muerta y puso a la embajada a disposición de “asesoramientos” para el desarrollo de esa base estratégica: “Es el futuro y estamos decidiendo eso hoy”, remató.

 

De esta manera, descabelladamente pornográfica, avanza la insolencia estadounidense sobre la gestión de los hermanos Milei y sus aliados macristas (PRO), cuyo Gobierno continúa manteniendo los acuerdos del swap con China y, al mismo tiempo, enfrenta una dependencia cada vez más fuerte con la administración Trump, quien en distintas oportunidades rescató al mandatario “libertario” con préstamos del Tesoro de los Estados Unidos para sostener el tipo de cambio en el marco del calendario electoral.

 

Ante la escalada retórica imperial, que afecta directamente los intereses estratégicos de la Argentina, y socava su soberanía, el taimado y traidor silencio del Ejecutivo termina convirtiendo a la República en un deshilachado felpudo donde se limpian los zapatos Lamelas y su esposa, antes de entrar a su mansión oficial del barrio de Palermo.

 

Contrariamente al silencio oficial argentino, y a través de sus canales oficiales, la Embajada de China en Argentina expresó: “Lo que hace la parte estadounidense es motivado por la mentalidad de guerra fría”.

 

En declaraciones a Página/12, el exembajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, advirtió que: “Comenzamos con declaraciones, después aparecieron advertencias sobre visas y ahora se vincula Huawei con las inversiones en Vaca Muerta. Mañana las condicionalidades pueden extenderse a 5G, minería, energía, infraestructura, puertos o financiamiento. China naturalmente defenderá sus empresas y sus intereses, y el riesgo es que Argentina termine convertida en escenario de una disputa estratégica entre Washington y Beijing que no nos pertenece. Estados Unidos y China compiten, pero también son profundamente interdependientes y negocian cuando sus intereses lo requieren. No podemos ser más antichinos que EE.UU. mientras Washington negocia con Beijing: Argentina no debe comprar rivalidades ajenas”.

 

En su extraordinaria canción “Queso ruso”, el Indio Solari escribió:

 

“Pasó de moda el Golfocomo todo, ¿viste vos?como tanta otra tristezaa la que te acostumbrás.

Ahora vas comprando perlas truchas sin chistar,"calles inteligentes" alemanas para armary muchos marines de los mandarinesque cuidan por vos las puertas del nuevo cielo.

El bronceador "Charlotte"te cuida de la radiación, rematan el electro de Elvis al morir.

Fijate de qué lado de la mecha te encontrás,con tanto humo el bello fiero fuego no se vey hay algo en vos que está empezando a asustarte...cosas de hechicería desafortunada.

Quedate con el vuelto, mula de la enfermedad,pobrete que sos tropa de la guita y chimpancé,quedate esa petaca con saliva y nada más,mordiéndote la lengua por poco me engañás.

Sentís la mosca joder detrás de la oreja,chupás la fruta sin poder morderla;


(bis)

Pasó de moda el Golfocomo todo, ¿viste vos?como tanta otra tristezaa la que te acostumbrás.

Ahora vas comprando perlas truchas sin chistar,"calles inteligentes" alemanas para armary muchos marines de los mandarinesque cuidan por vos las puertas del nuevo cielo.”

 

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